LEYENDAS

The Blue Peter

Encargado por Alfred Myline, «The Blue Peter» todavía hoy es un espléndido barco de regata. Su primer armador fu D.W. Molins, que pasó a la historia como el inventor del mecanismo para liar los cigarrillos. El barco fue inscrito en el Royal Corinthian Yacht Club de Burnham on Crouch, el club de vela británico de tradición más consolidada. Construido totalmente en teca de Siam (casco, cubierta y talamete) de una madera que fue curada durante sesenta años en el astillero, el “The Blue Peter”, concebido y nacido para regatear, participó en numerosas competiciones de vela en el norte de Europa, consiguiendo 52 primeros puestos y ganando, entre otros, el prestigioso Trofeo de Escocia. Recibido por Giovanni Aprea, un patrón de confianza, con más de diez años al mando del barco, visitó el The Blue Peter buscando señales de su pasado que no tardaron en ponerse de manifiesto.

Hasta 1955, no se tienen más noticias del barco, probablemente empleado sólo para cruceros; en aquel año consta en el Register of Yachts en el num. 840, siendo todavía propiedad de Molins. El mismo año (1955) el barco fue comprado por el ingeniero Giulio Kirsh que realizó cruceros entre Cerdeña y Francia.

Poco después de la muerte de su armador, The Blue Peter tuvo la desgracia de hundirse en el amarre del puerto de Marina di Carrara debido, probablemente, a la rotura de un tubo conectado a una válvula del casco. Tras ser recuperado en 1978, el barco pasó a manos del capitán Giuseppe Longo, que utilizó el barco como charter durante unos cinco años.

Los armadores Daniele Fiori y Maurizio Salvadori; confiaron la restauración al carpintero naval Furio Bertoluci. Justo al empezar los trabajos, el barco sostenido por una grúa, cayó al suelo debido a la rotura del cable de acero, por suerte los daños fueron leves. Para mayor seguridad, el casco fue desmontado y vuelto a montar tras un cuidadoso control; en esa ocasión se sustituyeron todos los pernos de la quilla que todavía eran los originales de bronce.

El barco que vive una segunda juventud, participa en las Concentraciones de Veleros de Época, siempre elegante y aristocrático, recordando al gran público de los “yachtlovers” una de las creaciones más conocidas de Alfred Mylne.

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